Propiedades del corcho natural
- Material 100% natural y renovable
- Ligero y poroso
- Buen aislante térmico y acústico
- Químicamente inerte, apenas se degrada
Cómo se extrae el corcho
El corcho procede del alcornoque y se extrae de su corteza, un proceso llamado "saca del corcho" que se hace sobre todo en julio, cuando la corteza se separa del árbol sin dañarlo.
El alcornoque puede dar su primer corcho a partir de unos 25 años, aunque esa primera extracción (el bornizo) solo sirve para elementos decorativos, no para tapones. A partir de ahí, se puede volver a sacar corcho cada 9 años aproximadamente.
Los trabajadores que realizan esta extracción, llamados corcheros o peladores, cortan la corteza con un hacha procurando no dañar el tronco, para que el árbol pueda seguir regenerándola en los años siguientes.
España, uno de los grandes productores
España es el segundo productor mundial de corcho, por detrás de Portugal, y buena parte de esa producción se transforma después en planchas, granulado o aglomerado para distintos usos.
Buena parte de los alcornocales se concentran en el suroeste de la península, y de ahí sale el corcho que después llega a fábricas como la nuestra para convertirse en producto acabado.
Para qué se usa el corcho natural
El uso más conocido es como tapón de botellas de vino, gracias a su porosidad y a que es un material químicamente inerte que apenas se altera con el tiempo. Precisamente por esa porosidad, el propio tapón puede avisar si el vino se ha conservado mal, según el olor que desprenda.
Pero el corcho natural también se transforma en corcho aglomerado para aislamiento acústico y térmico de viviendas, locales y naves, aprovechando que es un material ligero, aislante y natural. Combinado con aislamiento térmico convencional, ayuda a reforzar el resultado sin añadir apenas peso a la estructura.


