El corcho natural en cifras
- Se recolecta cada nueve años por alcornoque
- El árbol necesita al menos 25 años para la primera cosecha
- Puede crecer hasta 1.400 metros de altitud
- La extracción no daña al árbol, que vuelve a regenerarse
Todo empieza en el alcornocal
El corcho natural nace del cuidado de los bosques de alcornoques, que combina dos tareas: el cuidado del terreno y el del propio árbol. En España y Portugal esta gestión forestal está muy regulada, hasta el punto de que en Portugal la tala de alcornoques está prohibida por ley, salvo para eliminar árboles ya decrépitos.
Un alcornoque nace de una bellota que germina de forma natural en el bosque o en vivero. Su crecimiento es lento: necesita mucha luz, poca lluvia y un grado de humedad concreto, y puede desarrollarse hasta los 1.400 metros de altitud.
Cuándo y cómo se recolecta
La corteza de un alcornoque solo se cosecha una vez cada nueve años, y el árbol debe tener al menos 25 años antes de su primera extracción. El proceso se realiza en primavera o verano, cuando el árbol crece con fuerza y la corteza se separa con más facilidad del tronco.
La extracción la hacen profesionales con hachas específicas para corcho, cuidando de no dañar el árbol: tras el corte, el alcornoque se regenera y sigue produciendo corteza en los siguientes ciclos.
Un material tan natural como sostenible
Esta forma de recolectar, respetuosa con el árbol y regulada desde hace siglos, es parte de por qué el corcho es uno de los aislantes más sostenibles que existen: el árbol sigue vivo y produciendo después de cada cosecha, algo que pocos materiales de construcción pueden ofrecer.
También se cuida la poda, estrictamente regulada, que ayuda a los árboles jóvenes a desarrollar un tronco alto y bien formado, y que revitaliza a los ejemplares más viejos para que sigan produciendo durante más años sin perder su forma ni su salud.
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