Beneficios de un buen aislamiento
- Mayor sensación de confort todo el año
- Temperatura más estable en invierno y verano
- Protección frente a humedades
- También mejora el aislamiento acústico del exterior
Cada grado de más o de menos se paga caro
Las temperaturas de confort recomendadas rondan los 22 grados en invierno y los 25 en verano, con una diferencia máxima de 6 a 10 grados respecto al exterior. Por cada grado que te alejas de esa franja, el consumo energético sube alrededor de un 8 %, así que tener el aire acondicionado a 18 grados en pleno verano puede suponer más del doble de gasto del que tocaría.
Además, no todas las habitaciones necesitan la misma temperatura: los dormitorios suelen requerir menos calefacción que el salón, y en la cocina casi se puede prescindir de ella mientras se cocina.
El aislamiento, la base del ahorro
La forma más eficaz de mantener esa temperatura ideal sin depender solo de la calefacción o el aire acondicionado es aislar bien la vivienda: paredes, ventanas, techos y suelos, para evitar fugas de calor y la entrada de frío o humedad.
Más allá del ahorro económico, un buen aislamiento también se nota en el día a día: mayor sensación de confort, una temperatura más estable durante todo el año y menos problemas de humedad en paredes y techos.
Qué materiales funcionan mejor
El aislamiento más natural y ecológico lo da el corcho. Para paredes y techos, las placas de lana de roca, fibra de vidrio y pladur son una combinación muy habitual, y para el suelo el parquet de corcho aporta un ambiente muy confortable.
No hace falta elegir un único material para toda la casa: puedes combinar corcho en las zonas donde más se note, con lana de roca o fibra de vidrio en el resto, según el presupuesto y el resultado que busques en cada estancia.
Si quieres valorar tu caso concreto, en Munné Aislamientos ofrecemos aislamientos térmicos en Valencia y te asesoramos sin compromiso sobre qué combinación de materiales se ajusta mejor a tu vivienda.


